El conocimiento inútil
Cada vez que me acerco a una librería
siempre sé de antemano qué libros voy a comprar. Sin embargo, hace años
adquirí el hábito de meter en el lote un libro cualquiera que, por la
razón que fuese, me llamara la atención. Bien por su sinópsis, por el
tema tratado, por un párrafo leído al azar o por motivos más pedestres
como su título. Esa costumbre ha producido basura como para llenar un
contenedor, pero también me ha permitido encontrar joyas como El
conocimiento inútil. Imposible resistirse a un libro que
comenzaba así: "La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es
la mentira".
Escrito cuando internet todavía era un cigoto, El
conocimiento inútil es un análisis demoledor sobre la manera
en que las ideas se extienden por la sociedad. El uso sistemático de la
mentira como elemento de desinformación y los estragos que provoca la
propaganda (incluso la más inverosímil) no ya en las mentes simples,
sino en las indolentes. Los que recogen la información —señala
Jean-François
Revel— parecen tener como precaución dominante el falsificarla y
los que la reciben, eludirla. Con frecuencia, los malos razonamientos
tienen como causa primera las malas informaciones.
Nunca antes del siglo XX hubo más personas con acceso a una masa mayor
de información y conocimientos. Sin embargo, fue uno de los más
sangrientos de la historia porque —dice— lejos de haberse engendrado una
sabiduría sin parangón en el pasado, los políticos siguen adoptando sus
decisiones basándose en sus creencias y prejuicios antes que en la
razón. Y junto a sus distintos turiferarios en la intelectualidad, la
prensa y la cultura, se afanan en distorsionar y falsificar la realidad
para así evitar que contradiga esas creencias. No es la verdad, sino la
mentira, la fuerza principal que gobierna el mundo.
La respuesta a esta objeción la sabemos de memoria: el papel de la prensa, se nos dice, es defender sistemáticamente lo contrario de lo que hace el gobierno y, en general, tener bajo su vigilancia al establishment. En primer lugar, la prensa no defiende sistemáticamente lo contrario de lo que hace cualquier gobierno. Cuando la mayoría cambia, tal periódico, que tenía por costumbre silenciar gustosamente los éxitos del gobierno precedente, empieza súbitamente a callarse sobre los fracasos del nuevo gobierno.
Con este imponente y reflexivo trabajo —por lo demás aplastantemente
actual a pesar de que fue escrito hace ya dos décadas—, Revel consiguió
un éxito de ventas inusual para un ensayo y se convirtió en un referente
de la verdadera intelectualidad; alguien capaz de apreciar por sí mismo
lo que para los demás es evidente sólo cuando les abren los ojos. Poco
amigo de la mamandurria y el compadreo, puso al descubierto de forma
despiadada las miserias de buena parte de los hasta entonces intocables
del periodismo y la cultura.
Revel (1924-2006), ateo, antifascista, anticolonialista, anticomunista y liberal declarado, es también el autor de otros ensayos como La tentación totalitaria y Ni Marx ni Jesús.
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